lunes, 24 de agosto de 2009

Regresión


Bien, como algunas de vosotras sabeis fui a hacerme una regresión la semana pasada. Era a través de Reiki. No se si lo que pasó allí fue producto de mi imaginación( bien sabe Dios que de eso no me falta), si fue un cumulo de libros leídos, películas vistas, o simplemente mi anhelo de conocer cosas nuevas. Paso a contaros lo que pasó.
Después de hablar un ratito con Virginia, que es mi maestra de Reiki, me dijo qu me tumbara y que me relajara. No voy a recordaros lo que me cuesta a mí relajarme.. porque os lo he dicho 500 veces... en fín. Con el ambiente de músicay su voz empezó a hablarme, a hacerme símbolos en la cabeza y susurrarme que se trataba de una regresión a través de reiki.

Me dijo que visualizara una etapa de mi vida y me viera en una habitación.
Imposible.. ella no dejaba de decirme que viera una habitación que recordara de algún momento anterior de mi vida y yo no podía ver lo que ella quería.
Veía la calle y ni siquiera desde el suelo, sino desde el aire, veia los bloques que rodean mi plazoleta. Yo no me veía.. pero sabía que tenía 15 años.
Me preguntaba qué veía, quien había, que ropa llevaba yo puesta y yo le contestaba. Nadie... no veía a nadie y no era la sensación de soledad, sino de paz. Miraba el solo, las sombras que proyectan los bloques, un cielo azul de verano, calorcilla. Yo no veia porque solo sentía, me concentraba en el cielo, en el sol, en la luz que tenía todo. Me miraba a los pies para ver la ropa que llevaba y no veia nada.. solo aire, como si fuera invisible.. yo estaba, porque me notaba, yo soy yo.. y noto que estoy.. al menos mi energía, mi alma..
Tanto insistía ella en que tenía que ver una puerta que de repente era como si me atrajeran hacia mi casa... Las ventanas de mi salón estaban abiertas de par en par. Es un cierre grande, que va de esquina a esquina de mi salón y todo estaba abierto. Me notaba entrar por él, de espaldas, porque no dejaba de ver la calle, el sol, la luz, los bloques, las sombras que los bloques proyectaban.
Cuando miré a la puerta de mi pasillo, no era la puerta de mi pasillo sino una de madera antigua, madera oscura con los remaches y adornos negros. Y ahora si llevaba ropa, tenía mi falda roja de mucho vuelo, una camiseta de algodón negra y mis bambas rojas. El pelo lo tenía como lo tengo ahora, moreno y una melenilla cortita.. como lo tenía entonces.
Era como estar en mi cuerpor de 15 años.
Abria la puerta y ante mí había un pasillo enorme. largo. Las paredes eran rojas y el techo negro. Colgaban lámpara antiguas. El suelo tenía como una moqueta muy... " del cuentame", así, años 70. y todo el pasillo estaba lleno de puertas, que como me iba diciendo Virginia, eran distintos momentos de mi vida.
Abrí una puerta y me vi tan cual estaba en el pasillo. Pasaba puertas y puertas. La siguiente que abrí fue distinta. Había una mujer y una niña. La niña estaba en el suelo jugando. Llevaba un vestido color marfil, con ribetes en el pecherín. Una muñeca en las manos y el pelo a tirabuzones. La mujer estaba a su lado, haciendo algo. Al principio no las distinguía, pero luego se hicieron nítidas. ellas no eran conscientes de que yo estaba allí. Y yo .. no sabían quienes eran. Eso sí.. no eran de esta época.
La siguiente puerta que abrí fue distinta. Al entra.. ralmente estaba saliendo, porque había campo, piedras, rocas, hierba, un prado.. tan familiar para mí... como si lo conociera de toda la vida. Me sentía en Escocia. Yo sabía que estaba allí. Mi falda era roja, mis bambas y mi camiseta igual. Alguien se acercaba en un caballo marrón, con una mancha blanca. Un Señor vestido de caballero se bajaba de un salto y se ponía a mi lado.. brazos en jarras y me miraba ceñudo. Entendía todo lo que me decía y él no estaba hablando. Era como si nos leyeramos el pensamiento.
Me estaba riñendo porque me había escapado de "casa". Estaba loca? El campo solo, de noche y una mujer.. Estaba muy enfadado.. más indignado. Le decía que tenía que cogerlas y al final el pobre cedía. En parte porque ya estaba conmigo y sabía que no me pasaría nada estando él.
Me dirigía a los árboles y entre ellos, en un llanito encontraba un círculo de piedras, y bordeando esas piedras, varias ramas de la misma planta. Eso era lo que yo buscaba. Esas plantitas. Ya no tenía mi falda roja, sino una marrón, unos zapatos de tela o algo así raro un poco feos para mi gusto, pero bueno. mi pelo ahora era largo y estaba recogido. Tomaba parte de la falda con mis manos y en ella acomodaba las plantas. Iba con mucho cuidado porque alrededor del círculo se adivinaban presencias. (vale.. aquí me vais a decir que estoy fumada, pero eran como haditas) yo intentaba tener cuidado para que no se enfadaran por coger sus plantas.
Montaba en el caballo y me iba con él.
Al llegar a "casa" (que era un castillo más grande que mi bloque de pisos.. vale un poco exagerada, pero si, muy grande), pegaba un salto y me iba corriendo por una puerta.
Todos miraban a Mi Señor, indignados también, porque no entendían qué me pasaba ni qué hacía.
Cerraba puertas, cruzaba pasillos, pasaba por al lado de mujeres rollizas cocinando en la cocina, atravesaba un jardín y entraba en un herbolario. Allí mezclaba algo lechoso o meloso con las hierbas y machacaba y batia. Hasta que conseguí hacer una masa espesita que guardé en un tarro.
Al darme la vuelta, mi Señor estaba detrás de mí, apoyado en una mesa y con los brazos cruzados sobre su pecho, mirandome. Entre divertido y mosqueado. Al final me había salido con la mia, decía... Tenía que hacerlo, Señor. No sé porqué, pero sé que lo necesitaré. Me llamaba "su pequeña bruja" y me abrazaba.
Salíamos del herbolario y el bote estaba en una estántería altisima, donde era imposible llegar. Ni siquiera habia escaleras cerca.. pero yo lo había puesto allí y no sabía como. Ahí estaa a salvo de que nadie lo cogiera.
La siguiente imagen que veo es que han intentado sitiar a "Mi Casa". Ha habido mucha lucha para que esto no ocurra y muchos de los nuestros están heridos. Entre ellos, él. y ahí estoy yo, con mi bote de hierbas, con mi crema, aliviando sus heridas y salvandole. Para eso necesitaba las hierbas aún sin saberlo.

Virginia me dice que retenga la imagen de la cara de ese hombre. Y dios.. por supuesto que la retengo.. En ese momento me siento completamente enamorada de él.
Me dice que me aleje y vuelva al pasillo, pero no quiero. Insiste. Me levanto, corro hacia el pasillo, atravieso el prado de nuevo, pero él me sigue. Intento entrar en el pasillo, porque sé que es lo que tengo que hacer.. pero maldita las ganas. Me cuelgo del borde, porque la puerta se eleva.. y creo que me voy a caer. El me llama, me dice que me quede, que no quiere perderme otra vez. Pero ya es tarde, estoy casi dentro del pasillo, con mi falda roja, mi camiseta negra y mis bambas rojas de nuevo. vuelvo sobre mis pasos, puerta a puerta, todas se cierran una a una las que abrí. y vuelvo a estar en mi salón.
Virginia me dice que cuando abra los ojos volveré a estar con ella, en la camilla, con las paredes lilas, su incienso, y la musica de fondo...

Esa ha sido mi experiencia, mi primera regresión. No se si mi imaginación o qué... pero ahí está.

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